El coste real de vender en Amazon
Mucha gente calcula si Amazon le compensa restando solo "la comisión". El problema es que la comisión es apenas una de las piezas, y las que se olvidan suelen ser las que se comen el margen.
Vender en Amazon no cuesta solo la comisión por venta. A cada pedido hay que restarle también la cuota de vendedor, la logística, el almacenaje, las devoluciones y, casi siempre, la publicidad. Sumadas, estas partidas pueden llevarse una parte muy grande del precio. El coste real es la suma de todas, no solo la comisión.
Las partidas que hay que sumar
- —Cuota de vendedor. El plan profesional ronda los 39 €/mes (o pagas por venta con el plan individual). Es fija, lo vendas mucho o poco.
- —Comisión por venta. Amazon se queda un porcentaje de cada pedido, normalmente entre el 8% y el 15% según la categoría (y más en algunas). Es la parte que casi todo el mundo sí calcula.
- —Logística (si usa FBA). Si Amazon almacena y envía por usted, cobra una tarifa por unidad que depende del tamaño y el peso: orientativamente unos pocos euros en productos estándar, bastante más en los grandes o pesados.
- —Almacenaje. Paga por el espacio que ocupa su inventario cada mes, y sube en campaña (octubre a diciembre) y si el producto se queda mucho tiempo sin venderse.
- —Devoluciones. Una devolución tiene coste aunque el producto vuelva a stock.
- —Publicidad. Ser visible en Amazon casi siempre exige invertir en anuncios. No es opcional en la práctica, y consume margen directamente.
El error que se repite
Calcular el margen restando solo la comisión, ver que "queda bien", y entrar. Meses después llega la factura real: cuando se suman logística, almacenaje, devoluciones y publicidad, cada venta deja mucho menos de lo previsto, o nada. No es que Amazon sea caro en sí; es que el coste se subestima porque está repartido en muchas piezas pequeñas.
Cómo calcularlo bien
Coja el precio al que vendería, réstele todas las partidas anteriores sobre una venta real, y mire qué queda. Si el número aguanta, Amazon puede tener sentido. Si solo aguanta ignorando la mitad de los costes, la respuesta es que todavía no. (Las tarifas exactas cambian cada año y dependen de su producto y categoría, así que conviene consultar las vigentes para su caso.)
El canal no se decide por el precio de venta, sino por lo que queda después de todos sus costes. Sumarlos bien antes de entrar es la diferencia entre un canal rentable y uno que factura sin ganar.
